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Metodología y fuentes de datos

Qué datos usamos, cómo los procesamos y qué limitaciones tiene lo que ves en el mapa. Publicamos esto porque creemos que una cifra sin su método no sirve de nada.

Origen de los datos

Todas las detecciones proceden del sistema FIRMS (Fire Information for Resource Management System) de la NASA, en su modalidad NRT (Near Real-Time). Consultamos tres productos distintos, correspondientes a los sensores VIIRS a bordo de los satélites Suomi NPP, NOAA-20 y NOAA-21, con una resolución nominal de 375 metros por píxel.

La capa opcional de áreas quemadas procede de Copernicus EFFIS, el sistema europeo de información sobre incendios forestales, y muestra perímetros derivados de imagen óptica con actualización diaria.

Los datos meteorológicos que acompañan a cada región proceden de Open-Meteo, un servicio abierto que agrega modelos meteorológicos nacionales.

Cobertura geográfica

Consultamos dos ventanas geográficas independientes: una que abarca la Península Ibérica, Baleares, Canarias y Madeira, y otra dedicada al archipiélago de las Azores, que queda a más de 1.500 km y fuera de cualquier encuadre peninsular.

Después filtramos las detecciones mediante polígonos geográficos para excluir el sur de Francia y el norte de Marruecos, que entran en el rectángulo de consulta pero no forman parte del territorio cubierto.

Cómo agrupamos las detecciones

Un mismo incendio es observado normalmente por los tres satélites y en varias pasadas sucesivas. Contar cada fila del fichero original como un foco distinto inflaría tanto el recuento como cualquier superficie derivada de él.

Por eso aplicamos dos niveles de agrupación. Primero colapsamos sobre una rejilla fija de 375 metros —el tamaño nominal del píxel VIIRS— todas las observaciones que caen en la misma celda, conservando la más reciente como representativa y quedándonos con el FRP máximo y la confianza más alta del grupo. Después unimos en un mismo incidente las celdas que están a menos de 5 kilómetros entre sí.

La consecuencia es que un racimo de puntos vecinos puede corresponder a varios incendios administrativamente distintos, y que el recuento de focos que mostramos es sistemáticamente menor que el número de filas del fichero original de la NASA. Es una decisión deliberada: preferimos una cifra conservadora y explicada a una espectacular y engañosa.

Filtros aplicados

Por defecto ocultamos las detecciones de confianza baja, que incluyen una proporción apreciable de falsos positivos causados por reflejos solares sobre superficies brillantes. Puedes activarlas desde el listado si quieres ver el conjunto completo.

La ventana temporal predeterminada es de 24 horas, ampliable a 48. Descargamos siempre dos días de datos para cubrir todas las pasadas recientes, incluida la jornada UTC anterior.

Limitaciones que debes conocer

La cifra de superficie que mostramos es la suma del área de los píxeles con anomalía térmica y sobreestima la superficie realmente calcinada, porque un fuego pequeño activa el píxel entero. Al mismo tiempo, no incluye el terreno ya recorrido y enfriado, así que en incendios largos puede quedarse corta. Por eso la etiquetamos como superficie detectada y nunca como superficie quemada.

Los sensores infrarrojos no atraviesan las nubes. Un incendio activo bajo un frente nuboso no aparecerá en el mapa. Tampoco aparecen los focos demasiado pequeños para la resolución de 375 metros ni los que aún no ha sobrevolado ningún satélite.

Una anomalía térmica no es necesariamente un incendio forestal: puede ser una quema agrícola, una instalación industrial o un reflejo. Ningún dato de este mapa constituye una confirmación oficial.

Quién está detrás

Mapa Incendios es un proyecto independiente de divulgación, sin ánimo de lucro más allá de la publicidad que sostiene los costes de servidor. No está afiliado a la NASA, a Copernicus, a Protección Civil, a la ANEPC ni a ningún organismo público de España o Portugal.

Actualmente cubrimos 24 regiones y publicamos 9 guías explicativas en español y portugués. Si detectas un error en los datos o en el contenido, escríbenos: corregimos y hacemos constar la corrección.

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